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La poda del caqui

La poda del caqui

Para tratar la poda del caqui (Diospyros kaki Thunb.) debemos hacerlo teniendo en cuenta sus diferentes variantes en función de la edad del árbol, distinguiendo entre la de formación, la de producción y la de rejuvenecimiento o renovación. De igual forma también hay que tener en cuenta las variantes cuando se realiza su poda en verde y la de invierno… y además de si su cultivo es en formación de vaso, de eje principal o de palmeta.

Teniendo estos factores en cuenta, vemos que hay distintas formas de podar un caqui. Y en todos los casos, el éxito de una buena poda radicará en el conocimiento de la técnica y la experiencia de quien la practica. Al margen de ello, sí podemos aportar algunos criterios y consejos generales que ayudarán a realizar la poda del caqui con más garantía de éxito.

Partimos de la base que, en condiciones óptimas de cultivo, el caqui (Diospyros kaki Thunb.) como árbol, puede adquirir una envergadura superior a los 10 metros de altura. Una altura inviable para su cultivo rentable ya sea por su exagerado espacio como para su recolección.

Mediante la técnica de su poda se solucionan estos condicionantes, consiguiendo cultivos más compactos con árboles vigorosos, bien iluminados (especialmente en su interior), reduciendo la caída fisiológica de sus frutos, obteniendo mayores cosechas y de mejor calidad año tras año de forma consecutiva.

Un aspecto a tener en cuenta es que el caqui produce la floración y por lo tanto frutos, solamente en las brotaciones del mismo año. Dicho de otro modo: no emite flores en ramas de los años anteriores.

Sabiendo esto, también conseguiremos mediante la poda concentrar su producción de forma equilibrada en el conjunto del árbol: una zona baja productiva, una zona media con la mayor parte de la producción y una zona alta más recortada a la vez que productiva, sin ser esta la que con el tiempo adquiera la mayor importancia.

Poda del Caqui

Órganos vegetativos del caqui

Como sucede en la mayoría de los frutales, todas sus ramas no son iguales ni en constitución ni en incorporación de yemas florales y vegetativas. Estas tienen nombres propios con los que se define su función en la planta. En el caso del caqui, estos órganos vegetativos son:

Brindillas

Son brotaciones relativamente cortas, de 10 a 30 centímetros de longitud. Estas ramas no pueden utilizarse para crear la estructura del árbol, ya que la que crece este año, se ramifica en dos o tres brindillas más pequeñas al año siguiente y suelen secar al tercero.

Sí es cierto que las de primer año, cuando son de buen tamaño, producen frutos de buena calidad.

Ramos mixtos de flor

Son brotaciones más largas, pudiendo superar los cincuenta centímetros, llegando al metro de longitud. Su diámetro varía de entre medio a un centímetro.

Las yemas de estos ramos son mixtas, brotando al año siguiente con capacidad de producir flores. Son ramas que producen frutos de buena calidad.

Ramos mixtos de madera

Estas brotaciones son muy vigorosas y su altura de crecimiento durante un solo año puede alcanzar los tres metros. Son ramas que en sus dos tercios inferiores sólo tienen yemas vegetativas, mientras que en su tercio superior son mixtas.

Estas ramas sí se emplean para formar la estructura del árbol. Para ello, durante la poda del invierno, se cortan dejando una longitud de unos 30 centímetros, quedando en ellas sólo yemas de madera, que tras su brotación producirán ramos sin flor.

Cicatrización del corte de la poda en el caqui

Un aspecto a tener en cuenta en la poda del caqui es saber dónde ser debe realizar el corte. Tras realizarlo, se produce una cicatrización. Pero en el caso del caqui, esta cicatrización se produce en la siguiente ramificación inferior al punto de corte, debido a una retirada de savia. Por lo que, si se corta alto sobre esta, quedará trozos de leña secos.

Al margen de ello, no es conveniente enrasar los cortes, sino dejar un pequeño ‘tocón’, con el objetivo de evitar que la retirada de savia afecte a las ramificaciones próximas. Este puede tener una longitud de entre 3 a 5 centímetros.

Si la superficie del tocón es grande, para evitar infecciones, es conveniente aplicar algún sellante que lo proteja mientras cicatriza correctamente.

La poda de formación del caqui año a año

Tomando como referencia la poda del caqui para su formación en vaso, hacemos un repaso sobre su modo partiendo desde su plantación hasta que este entra en plena producción. Normalmente, este período dura cuatro años.

Esta técnica de formación tiene la ventaja de permitir el mayor aprovechamiento de la superficie por parte de la planta, evitando en gran medida zonas sombreadas producidas tanto por las diferentes partes de la planta como por el cultivo.

Poda del caqui en el primer año

Se efectúa tras la plantación del árbol. Consiste en un despunte a una altura de unos 40 centímetros sobre el patrón. Seguidamente no se podará en verde durante todo el período vegetativo.

Poda del caqui en el segundo año

Durante todo este tiempo, el caqui habrá emitido diferentes ramas laterales secundarias, además de un vigoroso brote que tiende a reemplazar al despuntado tras su plantación.

De todas las ramas secundarias, seleccionaremos solamente tres o cuatro, todas a un mismo nivel, separadas y radialmente equidistantes para ir consiguiendo una estructura equilibrada.

Ya nos encontramos en una fase crítica de su formación en vaso. Para ello despuntamos de nuevo la planta, sin hacerlo en las ramas seleccionadas.

Estas tres o cuatro ramas, debemos guiarlas mediante tutores o cuerdas para ir separándolas del centro del árbol e ir consiguiendo su forma estratégica de vaso.

Poda del caqui en el tercer año

Ya desarrolladas las ramas dejadas en la poda anterior, habrán originado la estructura terciaria del árbol.

Es el momento de podar las ramas seleccionadas en el año anterior mediante su despunte. Respetaremos aquellas ramitas laterales que se hayan emitido sobre estas.

Es muy fácil que, debido al vigor de estas nuevas plantas de caqui, aparezcan algunos chupones. Estos deben ser eliminados.

También, durante esta poda, actuaremos sobre la estructura de cada brazo del vaso, eliminando aquellas ramitas (aclarar el árbol) para favorecer tanto la iluminación del conjunto del árbol como para evitar el cruce indeseado de sus ramas.

Poda del caqui en el cuarto año

El árbol del caqui está entrando en su madurez productiva, desarrollándose y comenzando a tender ir abriéndose. Es el momento de dirigir su poda para mejorar la estructura de sus ramas terciarias insertadas en cada brazo del vaso.

Como ocurriese el año anterior, se continuará la emisión de nuevos chupones verticales, bastante vigorosos, que deben ser eliminados dejando como mucho uno como guía para la siguiente brotación.

Poda del Caqui

La poda del caqui para su formación vertical

La opción de formación del caqui en eje vertical tiene su principal ventaja en que permite establecer la situación óptima de sus ramas entre los diferentes pisos del eje del árbol. Una condición que evita en gran medida el sombreado entre las mismas.

Pero también es cierto que presenta un gran inconveniente. Este tipo de formación impide poder restituir la rotura de algunas ramas estructurales.

La poda del caqui para su formación en palmeta

El sistema de formación del árbol del caqui en palmeta no es muy utilizado, si bien permite el empleo de la maquinaria tanto en el cultivo como en la recolección. Quizás, su mayor inconveniente, sea los costes de su tutorado: postes, alambres, las labores de sujeción y guía de ramas, etc.

La poda de fructificación del caqui (poda de producción)

Como hemos adelantado, el caqui florece sobre los nuevos brotes y por lo tanto son los portadores de los frutos. Por ello, la llamada poda de fructificación, se centrará en una renovación y aclareo de las formaciones fructíferas y eliminando todos los chupones. Recordemos que las yemas mixtas están situadas en el extremo superior de los ramos a partir de la 5ª a 9ª yema.

Como técnica de aclareo, se eliminarán aquellos ramos que puedan producir nuevos brotes que se lleven a cruces indeseados de los mismos. Un número excesivo o mal colocado de ramas, produce por acción del viento el llamado ‘rameado’ sobre los frutos, depreciándolos comercialmente.

Aclareo del caqui

Si bien el aclareo del caqui no forma parte del concepto de poda, sí es importante tenerlo presente. Se trata de eliminar manualmente aquellos frutos que converjan en exceso en una determinada rama.

Por una parte, cuando la carga de frutos es excesiva, el árbol se debilita bastante, entrando en la llamada ‘vecería’: año de mucha producción seguido de año de poca. También, en estos casos, sus frutos reducen su tamaño considerablemente. Todo ello sin olvidar el riesgo de roturas de ramas en momentos de viento.

¿Cuál es la época de poda del caqui?

En cuanto a la época correcta para la poda del caqui, hay que distinguir sus dos variantes: poda en verde y poda en época de reposo invernal.

La más fuerte es la poda durante la época de reposo invernal. En este caso es importante elegir el momento previo a su brotación y que ya no exista riesgo de heladas. Como también les ocurre a los demás árboles frutales, estos sufren daños en su corteza si las temperaturas bajan mucho después de la poda.

En general, un buen momento es justo al inicio de la primavera, antes de que el árbol despierte del todo. Al ser una época cercana a la etapa de crecimiento, las heridas cicatrizarán rápido.

Respecto a la poda en verde, la mejor época es a principios o mediamos del verano, momento de temperaturas más cálidas.

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