El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante (COIAL) ha celebrado recientemente en Valencia la entrega de los Premios COIAL 2026. Para poner en contexto este certamen dentro de nuestro sector, es interesante recordar que estos galardones toman el relevo y la filosofía de los históricamente conocidos como Premios FPIA.

A lo largo de los años, estos premios han servido de termómetro para medir la excelencia técnica en la agronomía, por lo que, si deseas profundizar en su origen, te invitamos a consultar nuestro artículo sobre los Premios FPIA.

En esta nueva edición, el encuentro reunió a representantes institucionales, centros de investigación, universidades y empresas agroalimentarias con el objetivo de abordar las necesidades técnicas de nuestra producción agrícola.

Joaquim Aguilella Ribera, decano del COIAL

La adaptación normativa y tecnológica en el sector agrario

Durante el transcurso del acto, Joaquim Aguilella Ribera, decano del COIAL, puso el acento en la velocidad a la que se transforma nuestro entorno productivo y tecnológico. En este contexto destacó que los plazos de adaptación se acortan considerablemente, pasando de planificar estrategias a varios años vista a trabajar con horizontes de apenas unos meses. Ante esta situación de cambio constante, se plantea la necesidad de contar con una administración que trabaje en sintonía con las empresas y los ingenieros, acompañando sus tiempos en lugar de frenarlos.

La propuesta técnica pasa por una simplificación de los trámites burocráticos que, en muchos casos, requiere empezar desde cero con una hoja en blanco, así como adaptar la normativa a los tiempos que marcan las nuevas herramientas y facilitar el redimensionamiento de las explotaciones resulta necesario para mantener la competitividad del tejido productivo.

El control biológico e investigación orientada al campo

En el ámbito de la sanidad vegetal, destaca especialmente el Premio Innovación otorgado al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). El reconocimiento valora su programa de control biológico preventivo frente al Huanglongbing (HLB), una de las patologías con mayor impacto en los cítricos a nivel mundial. Ante la detección en la Unión Europea del psílido Diaphorina citri (el psílido asiático de los cítricos), insecto vector de la enfermedad, el equipo de la Unidad de Entomología del IVIA ha trabajado en una estrategia de anticipación.

Esta línea de trabajo consiste en generar un escudo protector mediante la introducción y manejo de enemigos naturales, probando su eficacia antes de que el problema se asiente en nuestros cultivos. Esta actuación entronca con la reivindicación colegial de fomentar una investigación aplicada que resuelva problemas técnicos reales a pie de parcela, priorizando estas soluciones por encima de la mera publicación de artículos académicos.

La gestión humana y rentabilidad de las explotaciones

La eficacia en la gestión de equipos y el análisis económico de los cultivos también tuvieron su espacio en el certamen. Olallo Villoldo, presidente de la firma Grupotec, recibió el Premio Referente Profesional por su capacidad para formar equipos humanos competentes y levantar una organización de ingeniería con presencia en varios continentes.

Por otro lado, la atención a las explotaciones familiares se vio reflejada en los trabajos fin de máster premiados. El ingeniero Jaume Miquel Nadal planteó una solución para transformar la leche en una propia explotación de vacuno mediante una quesería en Felanitx, mientras que Adelino Font Lorca desarrolló una metodología para calcular los costes y márgenes según el calibre de la cereza en el Alto Vinalopó.

Ambas propuestas buscan crear valor añadido y mejorar la rentabilidad en origen, aportando soluciones directas al productor. Cabe mencionar que el Premio al Talento Joven quedó desierto, una decisión que refleja la intención de mantener un alto nivel de exigencia técnica en estos reconocimientos.

El arraigo territorial y cultura agrícola

El Premio Compromiso recayó de manera conjunta en las Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas del sector vitivinícola de la Comunitat Valenciana y de las Illes Balears. Este premio incide en que, el cultivo atraviesa momentos complejos debido al descenso en el consumo, un hecho que preocupa por sus implicaciones culturales y de mantenimiento del paisaje.

El cuidado de la vid y la elaboración del vino representan una forma de entender el entorno agrario que favorece la permanencia de la población en las zonas rurales, por lo que reservar estos cultivos tradicionales resulta necesario para mantener la capacidad de creación y diferenciación frente a otros modelos productivos.

En su conjunto, se ve que la capacidad de adaptación agronómica que requiere el momento actual debe caminar en paralelo al mantenimiento de la identidad y de la biodiversidad en los campos. Para ello, avanzar en técnicas de bioprotección, gestionar con eficiencia los recursos de cada explotación y proteger los cultivos que dan sentido a determinados entornos, son los verdaderos retos que permitirán al sector hortofrutícola seguir ofreciendo alimentos de calidad y de proximidad.