La berenjena es una de las plantas hortícolas de fruto que mejor se adapta tanto al tipo de huerto urbano de campo como el de terraza y balcón. En este último caso, podemos recurrir a variedades de tipos no tradicionales, lo que nos aportará, además de suculentos frutos, novedosas formas y colores que contribuirán sin duda a ornamentar estos espacios.

Es una planta muy rústica pero exigente en cuanto a iluminación y nutrientes. Si tenemos bien atendidas estas necesidades, prácticamente nos garantiza el éxito de su cultivo.

Su consumo puede ser frita o asada, y en menor medida en salmuera. Existe una gran cantidad de recetas en las que se utiliza en la modalidad de rebozada, rellenas, acompañando como guarnición y es una imprescindible en la popular parrillada de hortalizas.

Para su cultivo en huertos urbanos las podemos compras en sobres de semilla o en planteles, cultivándola durante los meses más cálidos del año.

Breve historia de la berenjena

La berenjena es nativa de las zonas tropicales y subtropicales asiáticas. De ahí el que los principales productores a nivel mundial sean asiáticos.

Desde muy antiguo, países como la India, Birmania y China ya la cultivaban. Fue hacia el año 1.200 cuando lo hizo Egipto, pasando posteriormente durante la Edad Media a la Península Ibérica y Turquía, para seguir extendiéndose al resto de arco mediterráneo y países más centroeuropeos.

La berenjena se utilizaba en un principio como planta medicinal, especialmente para combatir inflamaciones cutáneas y quemaduras. Incluso se consideraba un fruto afrodisiaco, punto de partida para ser introducida, sobre el siglo XVII, en la alimentación humana.

Berenjenas

Cómo es la berenjena

La berenjena se llama botánicamente Solanum melongena y pertenece a la familia Solanaceae.

Estamos ante una planta anual, herbácea y de porte arbustivo gracias a que sus tallos presentan tejidos lignificados. Aunque la clasificamos como planta anual, si las condiciones climáticas son favorables, muy cálidas en invierno, puede rebrotar al segundo año, teniendo en cuenta que su producción será menor y con frutos más pequeños.

Estos tallos fuertes y erguidos, pueden hacer que según la variedad, supere los dos metros de altura. Lo normal es que las variedades más populares no superen el metro de altura.

Su sistema radicular es muy potente y muy profundo. Por ello, en huertos urbanos con cultivo en contenedor, elegiremos macetas de gran tamaño.

Sus hojas crecen de forma alternas sobre los tallos, son grandes con el envés cubierto de una vellosidad grisácea. Son enteras, grandes y provistas de un largo pecíolo. Según la variedad pueden presentar nerviaciones con ciertas espinas.

El cuanto a sus flores posee pétalos de color violáceo. El número de pétalos, sépalos y estambres oscila entre 6 y 9.

Al igual que hacemos referencia a las hojas, tanto el pedúnculo como el cáliz poseen espinas, si bien la cantidad y su dureza dependen en gran medida de la variedad. Últimamente se trabaja en su eliminación vía genética.

Los estambres poseen anteras muy desarrolladas de color amarillo que se sitúan por debajo del estigma. Este hecho dificulta la fecundación directa, por lo que la presencia de abejas es muy importante. Si tenemos pocas plantas, es un huerto urbano de terraza o balcón, donde la presencia de insectos es escasa, es recomendable ayudar a su polinización mediante un pincel que frotaremos flor a flor. Este acto ayuda además a intercambiar polen de diferentes flores, ayudando a que mejore la polinización gracias a conseguir poner en contacto polen y óvulos con el mismo grado de madurez.

Su cáliz perdura después de la fecundación y crece junto al fruto, pudiéndolo envolver por su parte inferior. Esta situación es peligrosa, sobre todo a principios y mediados de otoño, cuando la humedad relativa es elevada y las temperaturas más bajas, factores que favorecen el ataque de la Botrytis cinerea.

Flor de berenjena

Curiosamente, gran parte de las variedades de berenjena florecen en ramilletes de tres a cinco flores, una de las cuales es hermafrodita y de pedúnculo corto y continuo desde el tallo hasta el cáliz, y da lugar a un fruto comercial, mientras que el resto de las flores suelen abortar o dar lugar a frutos más pequeños y de peor calidad.

Una vez fecundada la flor, se produce el fruto comestible. Este es una baya de forma alargada o globosa. Su tamaño depende, además del estado del cultivo, de la variedad. Así existen variedades desde prácticamente esféricas a muy alargadas y desde muy gruesas a finas.

Lo mismo sucede con su color. Este puede ser negro, morado, blanco, blanco jaspeado de morado o verde y en sus diversas tonalidades.

En su madurez, produce pequeñas semillas de color amarillo, conteniendo entre 200 y 300 unidades por gramo. Su poder germinativo es largo ya que conservadas en buenas condiciones puede llegar hasta los seis años.

Zonas de producción de la berenjena

El principal productor de berenjena es china, seguido de la India, Turquía, Japón… sin embrago, España se sitúa como uno de los principales productores a nivel europeo, por detrás de Italia y delante de países como Grecia, Portugal, Francia u Holanda.

Las principales zonas de producción de berenjena a nivel profesional se sitúan en Andalucía, seguido de Catalunya, Comunidad Valencia, Castilla La Mancha, Baleares, Región de Murcia y Extremadura. A nivel particular en huertos urbanos, en todos aquello lugares donde el gusto de propietario lo decida mientras respete su calendario de cultivo.