Cultivo del calçot

Cultivo del calçot

El cultivo del calçot podemos hacerlo en cualquier modalidad de huerto urbano, si bien los de campo y jardín serán los más indicados ya que su técnica de cultivo requiere de ir calzando las cebollas varias veces durante su cultivo.

El calçot es una cebolla dulce (Allium Cepa L.) y se cultiva partiendo de la plantación de un bulbo durante el otoño e invierno, por lo tanto aquellas zonas de clima con invierno muy duro está desaconsejado su cultivo. Las zonas de producción más tradicionales del calçot están en Tarragona, si bien gran parte de la zona costera del arco Mediterráneo cumple condiciones para su cultivo: inviernos frescos sin fuertes heladas.

Para una comprensión mejor del cultivo del calçot y como introducción hay que saber que se parte con la plantación de su bulbo, lo que es lo mismo, de una cebolla igual a la que utilizamos para su consumo. Se planta en tierra y esta brota emitiendo varios brotes, siendo cada uno de ellos un calçot tal y como se consume.

Cómo conseguir bulbos de calçot

Por lo tanto, lo primero es conseguir las cebollas o bulbos para iniciar el cultivo. Para ello podemos comprarlas y obtendremos calçot en varios meses, o cultivar durante el primer año la cebolla para obtener el calçot al año siguiente.

Si queremos partir desde el principio, sembraremos las semillas en otoño y realizaremos la plantación del plantel a finales de otoño o primeros de invierno según las condiciones climáticas de la zona. No son variedades de grano que se cultivan durante el verano, sino que se trata de un tipo de cebolla dulce. Para el cultivo de calçots se utilizan variedades de cebollas concretas, siendo una de las variedades más comercializadas la ‘Cebolla Grande de Lérida’.

Una vez sembradas se cultivan como una variedad tradicional y finalizará su cultivo sobre el mes de junio, dando como resultado una cebolla blanca, que se arranca del suelo y se deja secar esparcida en el mismo campo hasta que secan sus hojas y raíces. Estos bulbos (o cebollas) obtenidos son los que realmente se utilizan para el cultivo del calçot.

Si queremos comprar directamente bulbos de cebollas para calçots, estos se comercializan a nivel profesional por empresas especializadas. Normalmente envasados en bolsas de diferente peso que rondan los 2 y 25 kilos, conteniendo de 5 a 6 bulbos/cebollas por kilo.

Cultivo del calçot

Plantación de cebollas para calçot

Bajo la premisa de que estamos ante un cultivo que no parte de semilla sino del propio bulbo, el cultivo del calçot se inicia con la plantación del bulbo en el campo entre los meses de agosto y octubre con vistas a calzar y conseguir calçots pocos meses después.

Si bien cualquier bulbo de cebolla plantado puede dar una germinación de varias cebollas que parten de él, como hemos adelantado entre las mejores variedades para su cultivo está la ‘Cebolla Grande de Lérida’.

Los bulbos de cebolla ya sean obtenidos mediante nuestro cultivo o comprado en tiendas especializadas, los plantaremos en nuestro huerto urbano entre los meses de agosto y octubre con vistas a calzar y conseguir calçots largos y de calidad. Si es un huerto urbano de terraza o balcón se realizará en contenedores o jardineras grandes, llenadas de sustrato hasta su mitad, plantaremos las cebollas hasta su mitad y distanciadas unos 30 centímetros entre bulbos. El motivo es para que una vez germinen y emitan sus brotes, tengamos volumen suficiente para ir añadiendo sustrato nuevo y con ello calzando los bulbos y alargar sus tallos hasta conseguir unos calçots de unos 15 a 20 centímetros. El sustrato adecuado para su cultivo debe de ser muy poroso para evitar el exceso de humedad y el riesgo de pudrición del bulbo ya que vamos a poner bastante tierra sobre él mediante la técnica de calzado. Podemos utilizar un sustrato de plantación al que añadiremos un 25% de arena de río y un 25% de tierra de campo.

Si los cultivamos en huertos urbanos de jardín o campo, plantaremos los bulbos a ras de suelo, a un marco de plantación de medio metro entre filas y unos treinta centímetros entre planta, procurando que el bulbo quede medio enterrado.

Cuando veamos que los brotes empiezan a crecer procederemos a ‘calzarlos’, técnica que consiste en depositar tierra alrededor de la base a fin de blanquear sus brotes. Esta operación la realizaremos dos, tres e incluso cuatro veces a medida que van creciendo los brotes, dejándolos crecer hasta que adquieren la medida aproximada de 15 a 20 cm de largos.

De cada cebolla-bulbo que plantemos se pueden obtener de 4 a 12 calçots, dependiendo del grosor de la cebolla. Se deben recolectar en su momento, ya que si se deja durante mucho tiempo pierden su interés para cocinarlos como tal e incluso pueden ir a flor emitiendo de cada tallo un escapo floral.

Su recolección se realiza cuando estos tallos tengan la longitud deseada (de 15 a 20 cm) durante los meses de enero, febrero, marzo… incluso en abril en el caso de las variedades más tardías. Se recolectan estirando directamente de sus hojas y separando sus brotes individualmente de la mata.

Si se desea, se pueden dejar algunos de ellos para obtener las semillas a finales de junio o principios de julio. Como hemos mencionado, los calçots espigan sus tallos y aparecen en sus extremos las inflorescencias en modalidad de umbela que una vez fecundadas producen las semillas. Con ello cerraríamos el ciclo de dos años y tendríamos semillas de partida para siguientes cultivos.

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