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Cómo prevenir los golpes de calor en el campo

Cómo prevenir los golpes de calor en el campo

Cada año, con la llegada de la época calurosa, en el caso de España entre los meses de abril a septiembre, también aparecen los riesgos llamados golpes de calor. Y especialmente durante las olas de calor que, raro es el año, que no sucedan varias veces al año.

Estas temperaturas altas no comparten los mismos riesgos en función de los lugares y zonas climáticas donde se encuentran realizando sus tareas los trabajadores agrícolas.

En todos los casos, la calidad de vida en el trabajo es fundamental, por eso, se tiene bien estudiado y establecidos los convenientes protocolos para evitar los indeseados golpes de calor en el campo.

Es muy importante tener en cuenta los factores individuales de cada persona porque pueden influir de forma imprevista. Por ejemplo, los medicamentos que se esté tomando pueden afectar a la adaptación del organismo al calor, así como la presencia de determinadas patologías que agraven los efectos del mismo. Sin olvidar que a los efectos de un golpe de calor se es más sensible conforme aumenta la edad.

Síntomas por golpes de calor

Los síntomas, cuando no daños, producidos por un golpe de calor, son diversos. Entre ellos:

  • Las quemaduras.
  • Las erupciones cutáneas debido a la sudoración o la humedad ambiental.
  • Calambres, espasmos o dolores musculares.
  • Visión borrosa.
  • Mareos, debilidad y pulso débil.
  • Sequedad de las mucosas y en la piel.
  • Fatiga extrema.
  • Náuseas y malestar general.
  • Taquicardia y dolor de cabeza.
  • Un desvanecimiento e incluso la muerte…

Partiendo de este amplio catálogo de riesgos, el primer paso es conocer el peligro en cuestión y saber cómo nos afecta. Al exponernos ante una ola de calor, encontramos los peligros derivados de radiaciones solares y exposición a altas temperaturas.

Recolección de broccoli en Murcia

Cómo evitar los peligros de una ola de calor en el campo

Es muy importante establecer medidas para evitar posibles peligros durante las olas de calor mientras se trabaja en el campo. Estos riesgos se producen por las altas temperaturas, en especial cuando no corresponden al rango natural del momento.

Sobre todo, durante el verano, las olas de calor pueden producir momentos de sobre exposición a las altas temperaturas, con el consabido riesgo para la salud.

En el caso de trabajar dentro de un invernadero, aspectos como el blanqueo o encalado del invernadero, la posible presencia de pantallas térmicas y/o sistemas de humidificación, si disponen o no de cooling system, etc. reducen notablemente tanto la radicación como temperatura ambiente.

Si se trabaja en instalaciones de almacenes de confección (postcosecha), estos suelen estar equipados con algún sistema de enfriamiento de la nave y humidificadores que reducen notablemente la temperatura con respecto al exterior. El riesgo es prácticamente inexistente si están bien equipados.

Otra cosa muy distinta son los trabajos realizados en pleno campo, que conllevan una mayor exposición directa al calor y durante mayor tiempo. Es en estos casos, donde cualquier tipo de prevención es fundamental.

A continuación, exponemos una serie de recomendaciones que ayudan a sobrellevar los efectos de una ola de calor.

Un vestuario adecuado

Es recomendable vestir de forma que se evite al máximo posible la exposición al sol de partes del cuerpo. En cuanto a la ropa, es preferible los colores claros y que las prendas sean amplias, ligeras y frescas. Los gorros y sombreros para proteger la cabeza son muy recomendables.

Mantener una buena hidratación

Con el calor aumenta el sudor y con ello las pérdidas de líquido en el cuerpo. Una correcta ingesta de agua y sal compensará esa pérdida.

Habilitar zonas de sombra

Crear instalaciones temporales que produzcan sombra en ciertos espacios del campo, ayudarán al descanso de los trabajadores en momentos extremos, contribuyendo a su recuperación y descanso.

Realizar trabajos colectivos

Son momentos en los que se agradece trabajar en equipo. Entre sus ventajas, está que facilita la supervisión entre los trabajadores. De esta forma es más fácil detectar y actuar ante cualquier síntoma particular.

La correcta planificación de las tareas

Hay tareas que pueden acomodarse en diferentes franjas horarias. Programar las tareas más pesadas en las horas de menos calor ayuda notablemente.

Consultar las condiciones meteorológicas

Con ello se puede informar a los operarios para adaptar su ropa de trabajo, así como tomar medidas preventivas y de primeros auxilios.

Ajustar los tiempos de exposición

Siempre es conveniente limitar el tiempo o la intensidad de la exposición. Las rotaciones de tareas, siempre que haya sitios con menor exposición, es muy recomendable.

Apoyo en la mecanización

En ocasiones no se justifica económicamente y por ello no se abordan acciones de mecanización puntuales. En casos de riesgos por golpe de calor, la salud prima. Proporcionar ayudas mecánicas para la manipulación de cargas o tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado es necesario.

Descanso ante primeros síntomas

Aunque se tomen medidas, al detectar los primeros síntomas de fatiga por esfuerzo físico del tipo dolor de cabeza, sudor abundante y pulsación alta, hay que actuar. Descansar inmediatamente y colocarse en un lugar fresco es una de las primeras medidas a adoptar.

Respetar los ritmos de trabajo

No todas las personas son físicamente iguales y poseen las mismas destrezas. Dentro de las posibilidades y responsabilidad ética del propio trabajador, es aconsejable permitir que cada uno adapte su propio ritmo de trabajo.

Establecer una frecuencia de descanso

Aumentar en la medida de lo posible, la frecuencia de las pausas de recuperación durante las horas de mayor riesgo.

Habilitar los equipos de climatización

Como se ha avanzado, si los almacenes y locales cerrados no se encuentran bien equipados, se pueden instalar ventiladores, equipos de climatización, toldos, etc. en definitiva, equipos temporales que permitan disminuir la temperatura.

Adaptación tras las vacaciones

Partiendo de que las olas de calor se producen normalmente durante el verano, también, en este periodo coincide con las vacaciones. Así, hay que considerar la necesidad de que el operario recién llegado de vacaciones cuente con un tiempo de adaptación al incorporarse de nuevo al trabajo.

Imágenes propiedad de: Seminis y Twins-farm

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