El tomillo como especia, con su fragancia penetrante y su sabor terroso, es mucho más que un simple condimento. Esta humilde hierba, nacida bajo el sol del Mediterráneo, ha viajado a lo largo de los siglos, dejando su huella no solo en la gastronomía, sino también en la medicina y la cultura.

El tomillo forma parte de la familia de las Lamiáceas (Lamiaceae) y pertenece al orden Lamiales que abarcan más de 245 géneros y aproximadamente 7.900 especies.

Su nombre científico, Thymus vulgaris, según algunas fuentes proviene de la palabra griega thýmos, que significa «espíritu» o «valor», un reflejo de su antiguo prestigio.

Historia y orígenes del tomillo.

El tomillo es originario de toda la región mediterránea, de los países balcánicos, de la región del Cáucaso, así como de los países del norte de África y Oriente próximo. Pero su historia se remonta a las cunas de las civilizaciones.

Ya en el antiguo Egipto, se utilizaba como un componente clave en los ungüentos de embalsamamiento, convencidos de que sus propiedades aromáticas purificaban y preservaban.

Los griegos y romanos fueron quienes le dieron un uso más extendido y asociado al bienestar. Los griegos lo quemaban como incienso en templos y hogares para purificar el ambiente, y lo valoraban por su aroma refrescante en los baños. Los romanos, además de usarlo en la cocina para aromatizar quesos, vinos y carnes, lo llevaban consigo para purificar sus viviendas.

En la Edad Media, el tomillo adquirió un significado simbólico de valentía y coraje. Los caballeros que partían a las Cruzadas solían portar ramitas de tomillo para que les protegiera y les infundiera valentía. En esta época también su uso medicinal se popularizó para combatir dolencias respiratorias como el asma, y sus propiedades antisépticas lo hicieron valioso para la conservación de alimentos.

A lo largo de los siglos, esta tradición se mantuvo, convirtiéndose en una de las hierbas esenciales que, de la mano de la cocina y el saber popular, se extendió por toda Europa, el norte de África y, posteriormente, al resto del mundo.

Características de la planta del tomillo.

El tomillo común (Thymus vulgaris) es un subarbusto perenne que rara vez supera los 50 centímetros de altura. Es una planta resistente, de tallos leñosos en la base, que prospera en suelos secos y soleados, típicamente mediterráneos. Ha diferentes especies de tomillos utilizados como condimento y otros usos, como el Thymus piperella, el tomillo aceitunero, empleado, como su nombre común invita a adivinar, en el aliño de aceitunas.

Sus hojas son diminutas, de un color verde oscuro a veces con matices grisáceos y muy aromáticas, con forma oblonga-ovalada. Sus pequeñas flores de tonos azul violáceo, blancos o rosáceos brotan entre los meses de abril y septiembre. Su intenso aroma atrae a una gran cantidad de polinizadores, siendo fundamental para la producción de miel.

En la actualidad el tomillo se cultiva en muchos países del mundo, sobre todo los de clima subtropical, ya que para su desarrollo necesita sol directo, terrenos rocosos y secos, y sobre todo donde la temperatura invernal no sea muy fría.

Beneficios del tomillo para la salud.

Las propiedades medicinales del tomillo se deben a su riqueza en compuestos fenólicos, especialmente el timol y el carvacrol, que le confieren una potente acción. Es un potente antibacteriano y su uso terapéutico o medicinal se lleva a cabo con aceites esenciales, jarabes e infusiones.

  • Potente antiséptico y antibacteriano: Tradicionalmente, se ha usado como remedio para desinfectar heridas leves. Sus potentes aceites esenciales, como el timol y el carvacrol, lo hacen un ingrediente en pastas dentales, enjuagues bucales y productos de higiene por sus propiedades antisépticas.
  • Aliado respiratorio: Es conocido por sus propiedades expectorantes y antitusígenos. Las infusiones de tomillo son un remedio popular para calmar la tos, aliviar la congestión nasal y mejorar síntomas de resfriados, bronquitis y dolor de garganta.
  • Digestivo: Ayuda a la digestión de las grasas, posee un efecto carminativo (reduce los gases) y contribuye a regular el tránsito intestinal gracias a su contenido en fibra. En fresco o seco cuando se utiliza para potenciar el sabor de muchos platos, sus efectos también se hacen notar gracias a uno de sus componentes, el timol que facilita la digestión.
  • Antioxidante y antiinflamatorio: Los flavonoides y ácidos fenólicos, como el ácido rosmarínico, le otorgan propiedades antioxidantes que combaten los radicales libres y ayudan en procesos inflamatorios.
  • Rico en nutrientes: Aporta una buena dosis de hierro y, en menor medida, calcio y potasio.

Cordero con tomillo

Usos culinarios del tomillo como especia en la actualidad.

Hoy en día, el tomillo se aprovecha de múltiples formas. Su uso culinario es sin duda el más extendido, tanto en fresco como en seco. Forma parte de mezclas icónicas como las hierbas de Provenza o el condimento árabe Za’atar. También se emplea para adobar carnes y pescados, así como para elaborar todo tipo de guisos. Muy común en muchas recetas italianas, árabes y para elaborar el famoso pollo al estilo Kentucky de Estados Unidos.

El tomillo como especia aporta un sabor terroso, ligeramente floral, mentolado y cálido que se infunde lentamente en los alimentos, lo que lo hace ideal para cocciones prolongadas.

Su sabor intenso permite, además, reducir la cantidad de sal en los platos, potenciando el sabor de forma natural. Dentro de la cocina mediterránea, el tomillo brilla en una gran variedad de preparaciones. Algunos de sus platos estelares son:

  • Carnes: Cordero al horno, pollo asado (especialmente con limón y ajo), marinadas para cerdo y ternera.
  • Estofados y guisos: Estofado de ternera, lentejas, guisos de verduras, y es ingrediente clave en el tradicional manojo de hierbas aromáticas bouquet garni, también llamado atadillo.
  • Verduras y salsas: Ratatouille provenzal, papas asadas o gratinadas, salsas de tomate para pasta.
  • Pastas: Espolvoreado sobre focaccia, pan de ajo o masa de pizza antes de hornear.
  • Pescados: Pescado blanco al horno (dorada, lubina) con cítricos, y queso feta horneado o encurtidos.

El tomillo es una especia versátil que fusiona un legado histórico con una gran utilidad en la cocina moderna y en la herbolaria. Es un claro ejemplo de cómo la sabiduría ancestral de las hierbas mediterráneas sigue enriqueciendo nuestra dieta y nuestro bienestar.