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El pimiento

El pimiento

Una de las hortícolas más agradecidas en cuanto a su cultivo en huertos urbanos es el pimiento.

El pimiento, según la variedad elegida, podemos consumirlo en fresco, utilizarlos para pimentón e incluso realizar conserva y de esta forma, poderlo consumir durante todo el año.

En cuanto a su consumo en fresco, industrialmente y debido a la demanda de los mercados europeos durante todo el año, su cultivo ha crecido espectacularmente en todo el litoral mediterráneo español, combinando su cultivo al aire libre con el realizado en invernaderos. De hecho, actualmente es uno de los cultivos hortícolas bajo invernadero con mayor superficie cultivada en España, localizándose casi la mitad de la producción en las provincias de Almería, Alicante y Murcia.

A nivel mundial, los principales países productores (pimientos en fresco) y por orden de importancia son China, México, Turquía, España, Estados Unidos, Nigeria, Indonesia, Egipto, República de Corea, Italia, Países Bajos, Túnez, Bulgaria, Rumania, Marruecos, Argelia, Japón…

Breve historia del pimiento

Como presentación, aunque de todos es muy conocido, el pimiento es una hortícola de fruto originario de Bolivia y Perú. Pertenece a la familia de las Solanaceae y su nombre científico es Capsicum annuum.

Esta hortícola fue introducida en España por Colón en su primer viaje en 1493, desde donde se distribuyó al resto de Europa y demás continentes con la colaboración de los portugueses.

Ya que hablamos de historia, el pimiento supuso un avance culinario, ya que vino a complementar e incluso sustituir a otro condimento muy empleado como era la pimienta negra (Piper nigrum), de gran importancia comercial entre Oriente y Occidente.

Fruto de pimiento

¿Cómo es la planta de pimiento?

Si bien, algunas de las variedades cultivadas en invernadero industrialmente pueden crecer hasta más de dos metros, las que utilizaremos para su cultivo en huertos urbanos se sitúan escasamente sobre el medio metro de altura.

Estamos ante una planta herbácea perenne, con un ciclo de cultivo anual. Su sistema radicular en pivotante y profundo por lo que debemos de utilizar contenedores altos si lo cultivamos en huertos urbanos de terraza o balcón. Posee numerosas raíces adventicias que horizontalmente pueden alcanzar una longitud comprendida entre 50 centímetros y un metro en el campo, ya que en contenedor se limitan a explorar todo el sustrato y se desarrollan dando vueltas siguiendo el perímetro interior del recipiente.

Posee un tallo principal recto de crecimiento limitado, que a partir de cierta altura, punto llamado coloquialmente “cruz”, emite 2 ó 3 ramificaciones. Estas nuevas ramas continúan ramificándose de forma dicotómica hasta el final de su ciclo. Dicho de otra forma, los tallos secundarios se bifurcan después de brotar varias hojas, y así sucesivamente.

Sus hojas son enteras y de aspecto lanceolado, con un ápice muy pronunciado y un pecíolo largo y poco aparente. Su haz es liso y suave al tacto, de color verde más o menos intenso y brillante. La inserción de las hojas en el tallo tiene lugar de forma alterna y su tamaño es variable en función de la variedad.

Sus flores aparecen de forma solitarias en cada nudo del tallo, con inserción en las axilas de las hojas. Son más bien de pequeño tamaño con una corola de color blanco.

No suelen tener problemas de fecundación. Su fruto es técnicamente una baya hueca, semi cartilaginosa y deprimida. Su color es variable según el estado fenológico del fruto como y la variedad. Así los podemos ver de color verde, rojo, amarillo, naranja, violeta o blanco. Algunas variedades van pasando del verde al anaranjado, amarillo y al rojo en sus distintas gamas a medida que van madurando. También su tamaño es variable, pudiendo pesar desde escasos gramos hasta más de medio kilo.

Sus semillas se encuentran insertas en una placenta cónica de disposición central. Su forma es redondeada de color amarillo pálido y longitud variable entre 3 y 5 milímetros.

No recomendamos guardarse semillas para siguientes cultivos, a no ser que se trate de variedades tradicionales o típicas de una zona que se multiplican históricamente en base a una selección de las mejores plantas. El motivo es que normalmente se venden variedades hybridas, por lo que su descendencia no nos garantiza la similitud de las plantas, puesto que los parentales no los conocemos.

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