Uno de los frutales más fáciles de cultivar en un huerto urbano es el granado. Este puede cultivarse en la mayoría de tipos de tierra, hasta el extremo que muchos recurren a su cultivo cuando los suelos de sus huertos son muy salinos y secos.

De hecho, el granado es un frutal alternativo para muchas zonas agrícolas, especialmente donde las malas condiciones del suelo o la escasa calidad del agua de riego, son limitantes para otros frutales. Esto no quiere decir que si se cultiva en mejores condiciones, los resultados obtenidos no sean mayores.

Otro aspecto que justifica su asociación a cultivos marginales, es que además se viene cultivando de forma tradicional junto a otros frutales también marginales como la higuera y la palmera datilera.

Aun así, su cultivo es muy importante en España, siendo actualmente uno de los principales países productores del mundo. De hecho, actualmente se superan las 2.500 Hectáreas de producción y sigue creciendo su superficie año tras año.

El origen del granado se extiende desde los Balcanes hasta el Himalaya, encontrándose actualmente naturalizado en la región del Mediterráneo, Sudamérica y sur de Estados Unidos.

Su fruto, la granada, es consumido principalmente como fruto fresco, si bien se pueden fabricar con él mermeladas, jaleas, confituras y zumos por ejemplo.

Recolección de granadas

El granado pertenece a la familia Punicaceae y su nombre científico es Punica granatum L.

Se trata de un pequeño árbol caducifolio con cierto porte arbustivo, que en crecimiento libre puede llegar hasta los seis metros de altura, aunque mediante podas en cultivo no supera los tres. Su copa es extendida.

Su tronco tiene aspecto retorcido, posee una madera dura y su corteza es escamosa de color grisáceo.

Sus jóvenes ramitas son más o menos cuadrangulares o angostas que se vuelven redondas con la edad. Estas pequeñas ramitas axilares, son inicialmente en forma de espina o terminan en una espina aguda.

Sus raíces son nudosas de corteza rojiza, que poseen un alcaloide, llamado peletierina o punicina, de propiedades vermífugas.

En cuanto a sus hojas, tienen forma lanceolada con un pecíolo corto y ligeramente correosas. Son de color verde brillante, lustrosas por el haz y con el borde entero. Nacen opuestas sobre las ramas o bien agrupadas formando hacecillos.

Las flores del granado son hermafroditas, solitarias o reunidas en grupos de 2 a 5 al final de las ramas nuevas. Son grandes y de color rojo, lustrosas, acampanadas, con 5 a 8 pétalos y sépalos, persistiendo el cáliz en el fruto.

Su floración se produce en España entre los meses de mayo a julio, aunque algunas variedades lo hacen más tarde. Durante este periodo puede florecer varias veces, aunque no con tanta intensidad que en la primera vez.

Las flores fecundadas producen un fruto en forma de baya globosa denominada balausta, de color rojo brillante, verde amarillento o blanquizco, que cuando madura alcanza los 5 a 10 centímetros de diámetro, totalmente lleno de semillas. Estas son angulares y duras por dentro, con pulpa jugosa de sabor astringente, subácida o ácida.

La variedad más cultivada a nivel mundial es la Wonderful, sin embargo en España es la Mollar de Elche, mucho más dulce y apreciada por el consumidor español.

La variedad de granado Mollar de Elche, da un árbol muy vigoroso, de rápido desarrollo. Su fruto es de tamaño grande, grano grueso, rojo oscuro y pepitilla (semilla) muy reducida y blanda. Madura entre los meses de octubre y noviembre. Es la variedad de mayor calidad.

La variedad de granado Wonderfu da un árbol vigoroso y su cultivo es más tardío. El color de la granada es rojo oscuro, con un grosor de cáscara mediano. Madura a finales de octubre y su sabor es agridulce. Tiene una productividad alrededor de las 40 toneladas por Hectárea.