Continuando con el análisis de las investigaciones dirigidas por Carlos Baixauli Soria en el Centro de Experiencias Cajamar en Paiporta (Valencia – España), abordamos ahora cómo la gestión de los recursos naturales y la biodiversidad estructuran la base de la agricultura regenerativa.

Si la tecnología y la genética son el motor productivo, el suelo y el agua constituyen el soporte vital del agroecosistema. Como complemento a esta información, recordemos que en la primera parte de la entrevista, Carlos abordó las investigaciones sobre la agricultura regenerativa, las áreas de la tecnología y genética aplicada.

El suelo vivo y la biodiversidad funcional en la agricultura regenerativa.

Un objetivo principal de la agricultura regenerativa es cambiar la visión centrada únicamente en la planta para incluir el suelo como un organismo vivo. En este marco, las líneas de trabajo actuales priorizan la implantación de cubiertas vegetales, tanto espontáneas como sembradas, para mejorar la estructura edáfica, la infiltración y potenciar el control biológico por conservación.

La colaboración con empresas de semillas ha permitido seleccionar especies específicas para setos perimetrales y bandas florales que aseguran la presencia de polen y néctar para la fauna auxiliar en momentos de escasez por estacionalidad. Además, Baixauli también destaca estrategias como el uso de plantas biocidas en rotación para reducir patógenos del suelo y el empleo de plantas ‘banker’ (gramíneas con pulgones específicos de cereal) para mantener poblaciones de depredadores listas para actuar ante una plaga en el cultivo principal.

Sensores para control hídrico en suelo y planta

Gestión eficiente del agua ante el cambio climático.

En zonas áridas, la gestión hídrica es crítica. La respuesta tecnológica pasa por la sensorización avanzada (suelo, planta y clima) y la automatización del riego basada en datos, áreas impulsadas por la incubadora Cajamar Innova enfocada en el agua.

A nivel de manejo agronómico, se están obteniendo resultados muy satisfactorios combinando sistemas de semiforzado. En este sentido, el uso simultáneo de acolchados, microtúneles y no solo incrementa la eficiencia del uso del agua al reducir la evapotranspiración, sino que crea barreras físicas contra plagas y virosis, minimizando la necesidad de tratamientos químicos.

La nutrición vegetal y nuevos fertilizantes en la agricultura regenerativa.

La eficiencia en la fertilización nitrogenada es otro de los grandes retos para evitar la contaminación de acuíferos. Se están validando tecnologías de fertilización que se sincronizan con las necesidades de la planta, basándose en la interacción con los microorganismos de la rizosfera. Son, sobre todo, bioestimulantes, tanto microbianos como no microbianos.

Estos fertilizantes o bioestimulantes agrícolas, buscan responder a los exudados radiculares, liberando el nitrógeno de manera más controlada y eficiente que los abonos convencionales.

Además, la economía circular se integra en el proceso mediante plantas de compostaje propias en el Centro de Experiencias Cajamar que transforman los restos vegetales generados en el centro experimental en enmiendas orgánicas, cerrando el ciclo de nutrientes dentro de la propia explotación.

La transferencia de conocimiento como factor clave del avance.

Todo este caudal de investigación carece de valor si no llega al productor. Por ello, Baixauli enfatiza la importancia de la transferencia tecnológica a través de herramientas como Plataforma Tierra, que digitaliza el acceso a información de mercados, predicción meteorológica y herramientas de riego y fertilización.

Así, la combinación de visitas presenciales a los centros experimentales con la formación online y la divulgación de ensayos asegura que las innovaciones en agricultura regenerativa sean accesibles para técnicos y agricultores, consolidando una hoja de ruta clara hacia un sector más tecnificado y sostenible.