El camino hacia la sostenibilidad global y la seguridad alimentaria ha encontrado un hito fundamental en el calendario de las Naciones Unidas: la proclamación del Año Internacional de la Agricultora 2026.

No se trata de un evento casual, sino el resultado de distintas propuestas respaldadas por la comunidad internacional tras la 43 sesión de la Conferencia de la FAO. Son muchas las actividades que se han programado y que se realizan a lo largo del año 2026, coordinadas precisamente por la FAO, junto al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), ambos organismos de las Naciones Unidas también con sede en Roma.

El Año Internacional de la Agricultora 2026 fue lanzado oficialmente durante el 179.º período de sesiones del Consejo de la FAO, en una ceremonia celebrada en ese mismo marco institucional. En la apertura, el economista Jefe de la FAO Máximo Torero alertó sobre un dato preocupante: en la última década, los avances en el empoderamiento de las mujeres dentro de los sistemas agroalimentarios se han desacelerado.

Subrayó además que no actuar tiene un costo muy elevado. Según estimaciones recientes, cerrar la brecha de género en la agricultura podría impulsar el PIB mundial en un billón de dólares y sacar a 45 millones de personas de la inseguridad alimentaria.

Mujer agricultora trabajando en el campo

Objetivo del Año Internacional de la Agricultora.

Esta iniciativa nace con la finalidad de visibilizar y transformar la realidad de millones de mujeres que, históricamente, han sostenido los sistemas agroalimentarios desde la sombra, enfrentando brechas estructurales de género que limitan su acceso a la propiedad de la tierra, la financiación y la formación técnica.

En un contexto de crisis climática y necesidad de transición hacia modelos más resilientes, el mundo reconoce que no es posible una evolución del sector sin situar a la mujer agricultora en el centro de las decisiones estratégicas.

El alcance de este Año Internacional de la Agricultora 2026 va mucho más allá de la dimensión técnica de la agricultura. Su significado es también social y ambiental. Se trata de una iniciativa que pone en el centro la equidad y la justicia, con el objetivo de eliminar las barreras que limitan el liderazgo femenino en las zonas rurales.

En estos territorios, mujeres de distintos contextos sostienen buena parte de la actividad productiva: trabajan la tierra, gestionan recursos y participan en cadenas agroalimentarias, ya sea como propietarias, asalariadas o en tareas no remuneradas. Reconocer y fortalecer su papel no es solo una cuestión de eficiencia, sino de derechos y desarrollo sostenible.

Es destacable que, al empoderar a la agricultora, se fortalece el tejido social de las zonas rurales, combatiendo la despoblación y fomentando una gestión del territorio más equilibrada.

Un sistema alimentario que reconoce el valor de la mujer es, intrínsecamente, un sistema más humano, ético y capaz de preservar los recursos naturales para las generaciones venideras, cumpliendo con la premisa de cuidar el paisaje que nos alimenta.

Mujer supervisando un campo de patatas

Evolución de los últimos cinco años del papel de la mujer agricultora.

En el último lustro, el papel de la mujer en la agricultura ha experimentado avances significativos que marcan el rumbo del Año Internacional de la Agricultora 2026.

Año 2026: Año Internacional de la Agricultora 2026.

El Año Internacional se convierte en el catalizador global para implementar marcos normativos que garantizan el acceso igualitario a los mercados y a los recursos productivos. Así mismo se promueven medidas que permitan potenciar el liderazgo de la mujer no solo como productora, sino como gestora del cambio hacia una agricultura y sistemas agroalimentarios sostenibles, productivos y resilientes.

Años 2024 y 2025: Kilometro 0, productos de alimentación y comercio local de proximidad.

La digitalización rural permitió a miles de agricultoras liderar proyectos de agricultura de precisión y comercio de proximidad (kilómetro 0), reduciendo la brecha tecnológica y posicionándolas como referentes en la gestión eficiente de insumos y la reducción de la huella de carbono.

Años 2021, 2022 y 2023: Pacto verde de la UE – De la Granja a la Mesa.

Fueron años donde se consolidó el reconocimiento de la mujer como figura clave en la estrategia «De la Granja a la Mesa» de la UE. En este contexto se promovieron políticas que incentivaron el relevo generacional femenino y el acceso a la titularidad compartida de las explotaciones, un paso jurídico esencial para su profesionalización.

Mujer agricultora

Desde el equipo del Huertourbano.net valoramos estas conmemoraciones no como meras fechas simbólicas, sino como recordatorios necesarios de nuestra responsabilidad ética.

Estos días y años internacionales nos permiten detener la mirada en lo esencial: la unión entre ciencia, territorio y personas. Solo integrando plenamente el talento y la visión de las agricultoras podremos afrontar los retos de la restauración medioambiental y construir, entre todos, un mundo más verde, justo y sostenible.