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Melón de La Mancha

Melón de La Mancha

Los árabes, según las referencias históricas fueron los que introdujeron el cultivo del melón en La Mancha. Estas referencias se encuentran escritas en el Tratado Agrícola de Ibn Bassal al-Tulaytubí, agrónomo musulmán que reinó en Toledo (1043-1075) y Valencia (1065-1075).

Actualmente Castilla-La Mancha es una de las áreas de mayor producción de melón en España. El melón es una especie que pertenece a la familia Cucurbitaceae. El melón de La Mancha amparado por la Indicación Geográfica Protegida (IGP), pertenece a la variedad botánica saccharinus y se comercializa en fresco los cultivares Piñonet o Piel de sapo, de la categoría I.

El Melón de la Mancha con IGP, se caracteriza por su forma ovoide, y su peso oscila entre 1,8 y 4 Kg. Su corteza suele ser lisa o poco rugosa con surcos longitudinales y no muy gruesa.

Su color es verde con algunas manchas oscuras que se vuelven amarillentas cuando madura. Su pulpa es blanca, dulce, cremosa al paladar y poco fibrosa. El centro donde se encuentran las semillas, es de color anaranjado.

La zona donde se cultiva el Melón de La Mancha (IGP), está situada en la comarca natural «Mancha», siendo la provincia de Ciudad Real la que concentra el mayor número de hectáreas de este cultivo.

Melón piel de sapo
Imagen: turismociudadreal.com

Tanto la producción, recogida y envasado se realiza en los términos municipales de las localidades de Alcázar de San Juan, Arenales de San Gregorio, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Daimiel, Herencia, Las Labores, Llanos del Caudillo, Manzanares, Membrilla, Puerto Lápice, Socuéllamos, Tomelloso, Valdepeñas y Villarta de San Juan.

La comarca natural Mancha cuenta con una climatología fría y seca, con poca humedad. El terreno es llano con una altura entre 500 y 700 m, con algunos cerros. Su nivel pluviométrico alcanza entre 300-400 mm. Estas condiciones son las que conforman el tamaño, color, escriturado de la piel, así como la textura, la fibrosidad de la pulpa y su incomparable jugosidad y dulzor de su carne.

El Melón de La Mancha suele sembrarse de manera escalonada entre los meses de mayo y julio. La recolección se inicia a mediados de julio y finaliza en octubre. Las condiciones climatológicas pueden variar las fechas de su salida al mercado, lo que no merma su calidad y excelencia, ya que el punto de recolección del melón se realiza en su estado óptimo de maduración. En un anterior artículo publicamos más datos del cultivo del melón.

Esta fresca y jugosa fruta, se puede saborear en verano. Comerla además de ser un placer, nos aporta innumerables beneficios para la salud.

Es rico en vitaminas A, C y E entre otras. Contiene minerales como el hierro, calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio. Es rico en antioxidantes, su alto contenido en agua, más de un 95% lo convierte en un fruto ideal para mantenernos hidratados en los días más calurosos. Contiene ácido fólico, es diurético y favorece el funcionamiento del corazón y riñones.

Aunque el melón se suele comer como fruta fresca, también se pueden elaborar con él riquísimas ensaladas, el popular melón con jamón, así como acompañando infinidad de platos de pescado, como ingrediente en sopas, gazpachos, como helado, etc.

Desde el año 2014, el Melón de La Mancha goza de la Indicación Geográfica Protegida, lo que garantiza la calidad de este producto.

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