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Plantas que ayudan a purificar el aire de casa

Plantas que ayudan a purificar el aire de casa

Hay informes de la NASA y organizaciones como la OMS (Organización Mundial de la Salud) o Greenpeace que animan a tener plantas en casa para ayudar a mejorar la calidad del aire que respiramos. Esta mejora está basada tanto en la disminución de dióxido de carbono gracias a la función clorofílica que estas realizan, a la disminución de partículas de polvo en suspensión en el aire que se adhieren a sus hojas, así como al filtraje de sustancias contaminante del tipo benceno, xileno, amoníaco, tricloroetileno, formaldehído,… mientras respiran, porque las plantas también lo hacen.

Estos mismos estudios hacen referencia básicamente a determinadas plantas de interior, que como esta clasificación deja intuir,… conviven con el ser humano dentro de sus viviendas. Por supuesto que es extensible a todos los demás grupos de plantas y por ello la importancia que tienen en las ciudades el arbolado urbano, rotondas, parques y jardines y demás áreas verdes. En estos casos, además es muy relevante la humedad que aportan al ambiente con la consiguiente atemperación de la temperatura, sobre todo en épocas calurosas.

Las especies estudiadas son muchas (en este caso dentro del grupo de las plantas de interior) y de los estudios siempre se proyectan los populares y atractivos titulares de “Las cinco mejores plantas que la NASA recomienda para purificar el aire de tu casa”, “Cuáles son las mejores plantas para purificar el hogar”, etc. y la verdad es que sería suficiente con tener plantas en el hogar: no sólo embellecen nuestro entorno o crean sensación de bienestar, sino que contribuyen a mejorar la calidad del aire que respiramos.

Las plantas de interior más populares que según estos estudios ayudan a purificar el aire de casa son el Pothos (Epipremnum aureum), Espatifilo (Spathiphyllum sp.), Palmera de bambú o Palmera china (raphis excelsa), Espada de San Jorge (Sansevieria trifasciata), Árbol del caucho (Ficus robusta), Laurel de la india (Ficus benjamina), Hiedra (Hedera helix), Aglaonema, Helecho (Nephrolepis sp.), etc. cada una de ellas con mayor o menor capacidad de retención de partículas de polvo y fijación de sustancias contaminantes.

Si nos fijamos en esta relación vemos que no aparece ninguna planta aromática o condimentaria, como tampoco hace referencia a la cocina como espacio habitable, normalmente salones, cuartos de estar, dormitorios y baños. Pues es precisamente la cocina donde se concentra el mayor foco contaminante: durante la elaboración de comidas (asados, cocciones, fritos,…) y aplicación de productos de limpieza (detergentes, desengrasantes,…) además de ser uno de los lugares escogidos por muchos para el almacenaje de estos productos.

Por todo ello, tener un pequeño y atractivo huerto urbano en la cocina con aromáticas y condimentarias es muy recomendable. Quizás estas pequeñas plantas sean en este sentido las más eficientes de la casa, por su ubicación, por su contribución a desintoxicar los espacios, refrescar y purificar el aire además de contribuir a mejorar la elaboración de muchos platos de nuestras comidas.

Huertos urbanos de cocina

Se define como “huertos urbanos de cocina” a los grupos de plantas comprendidos básicamente por aromáticas y condimentarias que suelen ubicarse en zonas de la encimera o repisa de la ventana en la cocina. Están plantadas en pequeñas macetas y estas a su vez recogidas en bandejas que faciliten su movimiento. Son mini huertos muy funcionales ya que proporcionan hierbas frescas directamente de la planta al plato o recipiente de elaboración del mismo.

¿Qué plantas aromáticas y condimentarias son las más interesantes?

La respuesta es todas, si bien, debemos saber que hay diferencias, aunque a los niveles que nos movemos, esto es un factor menor y casi anecdótico.

Plantas como el amplio grupo de las Menthas (Mentha piperita, Mentha aquatica, Mentha spicata, Mentha citrata) en las que podemos incluir la popular Hierbabuena (Mentha spicata) y el Poleo (Mentha pulegium) son muy interesantes. Su gran número de hojas, la rugosidad de las mismas, su rápido crecimiento las hacen ser unsa de las más interesantes. Además requieren de bastante agua de riego, agua que aporta al ambiente de forma rápida y constante.

También lo es la Salvia (Salvia officinalis), que si bien no crece tan rápido como las Menthas sp. El tamaño de sus hojas es más grande y además, están recubiertas por una vellosidad muy interesante de cara a recoger partículas en suspensión en el aire.

El romero (Rosmarinus officinalis) y el tomillo (Thymus vulgaris), también son muy populares en este tipo de “huertos urbanos de cocina”. Pero además de tener un crecimiento bastante más lento, sus hojas son algo coriáceas y esto dificulta la adherencia de partículas volátiles. Aun así, siguen siendo plantas muy interesantes y funcionales.

El perejil (Petroselinum crispum) también es una planta condimentaria muy interesante. Si bien sus hojas no son vellosas como la salvia, sí tiene un crecimiento rápido y genera una buena masa foliar.

El orégano (Origanum vulgare) estaría en el grupo de las menthas. De crecimiento más lento pero con vellosidades interesantes y hojas anchas, ideales para captación de partículas y poder de transpiración.

Y por cerrar este capítulo, tendríamos la albahaca (Ocimum basilicum). En este caso tenemos variedades de hojas grandes y pequeñas. Curiosamente, ambas son igual de válidas ya que incluso las de hojas estrechas, al emitir un mayor número de hojas, la masa foliar total por planta es superior a las variedades de plantas de hojas grandes.

Los “huertos urbanos de cocina” deben de estar estructurado en base a macetas pequeñas por planta, de modo que nos permita desplazarlas con facilidad tanto dentro de la cocina como en momentos concretos sacarlas al jardín, la terraza o balcón si necesitan un período de regeneración.

Por último, hay que saber que precisamente porque recogen partículas volátiles del ambiente en sus hojas, antes de introducir sus hojas o ramitas en la elaboración de la comida, debemos lavarlas ligeramente. Bastará pasarlas bajo el chorro de agua del grifo, manosearlas ligeramente mientras están bajo el agua y escurrirlas mediante unas simples sacudidas.

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