Cultivo de la hierbabuena

Hojas de hierbabuena

Hay muchas razones para cultivar hierbabuena en nuestro huerto urbano. Es un cultivo muy sencillo y como planta aromática y condimentaria tiene muchísimas aplicaciones: ideal para hacer infusiones, para aderezar ensaladas, sopas, pastas, carnes,… es muy interesante para darle ese toque especial a algunos postres,… y si entramos en el mundo de la coctelería además de preparar deliciosos mojitos, nos permitirá elaborar bebidas muy particulares aportando su apreciado aroma fresco e intenso. Y ya puestos, si somos habilidosos podemos preparar con ella nuestros propios ambientadores.

En huertos urbanos de jardín o campo podemos tenerla plantada en algunos márgenes algo sombríos y húmedos, ocupando espacios que para otras plantas hortícolas los limitan. En huertos urbanos de terraza o balcón, crecen fácilmente en jardineras sin apenas cuidados. La hierbabuena es una planta muy agradecida e incluso vegeta bastante bien en una pequeña maceta dentro de la cocina si la ponemos cerca de la ventana y goza de buena iluminación.

De ella debemos saber que es una planta que pierde sus hojas durante el periodo frío del año, pero que aunque parezca que se ha muerto, sus raíces siguen desarrollándose en forma de rizomas y permitirán una brotación espectacular con la llegada del buen tiempo.

Pero ojo, aunque parecidas, no confundamos la hierbabuena (Mentha spicata) con la también popular menta (Mentha piperita), aunque pertenezcan a la misma familia.

Para iniciarse en el cultivo de la hierbabuena, podemos partir comprando sobres de semilla o directamente plantas ya cultivadas en maceta.

Cómo cultivar hierbabuena por semilla

Para cultivar hierbabuena (Mentha spicata) por semilla podemos comprar sus sobres de semilla en las tiendas especializadas en jardinería (floristerías, centros de jardinería, etc.).

Hierbabuena en campo

Con un sobre de semilla de hierbabuena tendremos más que suficiente para cubrir de sobra nuestras necesidades. Simplemente un dato: Un sobre suele llevar sobre 0,1 gramo y en él poder contener hasta 1.200 semillas.

Las fechas de siembra se sitúan sobre primavera, que dependiendo de la zona geográfica donde nos encontramos, podemos realizarla desde finales de febrero si el clima es cálido a mayo si es muy frío. La podemos hacer en semillero o directamente sobre el terreno o maceta/jardinera.

En semillero y maceta podemos utilizar un sustrato para plantas de interior, distribuiremos las semillas a voleo sobre él una vez humedecido y daremos un primer riego. Si optamos por cubrirlas, lo haremos muy ligeramente y con mucho cuidado ya que estas semillas son muy pequeñas. Tras unas semanas comenzarán su germinación y las pasaremos a una zona de mayor iluminación.

Si hemos realizado la siembra en semillero, cuando las plántulas tengan de tres a cuatro pares de hojas verdaderas (unos cinco centímetros) procederemos a su trasplante al lugar definitivo. En cambio, si las hemos sembrado directamente, cuando tengan de dos a tres pares de hojas verdaderas procederemos a su aclareo dejando una planta o pequeños grupitos de no más de tres, cada 30 centímetros de distancia aproximadamente.

Las primeras cosechas pueden ser a partir del mes y medio de siembra utilizando las puntas de las ramas a la vez que se despuntan para favorecer su brotación. La plena cosecha se sitúa a partir de los tres meses de su siembra.

Cómo cultivar hierbabuena por esqueje

Para multiplicar la hierbabuena por esqueje, lo haremos durante la primavera u otoño. Para ello cortaremos extremos de ramas sanas y vigorosas de unos 7 a 10 centímetros de longitud.

Estos tallos podemos ponerlos en un vaso con uno o dos centímetros de agua para que la base de estos tallos se encuentre en contacto permanente con el agua. Este agua la cambiaremos cada dos o tres días para evitar que se estropee y a ser posible que sea agua mineral que no contenga cloro.

Cuando la base de las ramas comiencen a emitir raicillas y estas tengan más de un centímetro,… el procerso de enraizado ya está desarrollado y con cuidado procederemos a plantarlas en macetitas con un sustrato para plantas de interior.

Plantas de hierbabuena

También podemos clavar estos esquejes directamente sobre el sustrato, sin el paso previo por el agua, pero deberemos tener en cuenta de ir rociando sus hojas varias veces con agua mineral los esquejes, hasta que estos emitan sus raíces. En todos los casos, evitaremos ponerlos durante su enraizado en zonas muy iluminadas y/o con corrientes de aire que los deshidratarían.

Cómo cultivar hierbabuena por división de mata

Es la forma más rápida y sencilla de multiplicar la hierbabuena: por división de mata.

La mejor época para hacerlo es durante el otoño. Cuando la planta termina su floración, comienza a invernar e ir perdiendo sus hojas. En esos precisos momentos comienza a desarrollar unas raíces más gruesas y vigorosas a modo de rizomas que ‘reptan’ a escasos centímetros de la superficie. Es el momento de arrancar trozos de plantas con estas raíces con tendencia a estolonar y trasplantarlos a otras macetas o lugar del campo. El efecto aparentará no ser muy adecuado ya que la planta apenas echará nuevas hojas, pero sus raíces seguirán creciendo y de ellas brotarán nuevos tallos en primavera.

Otra forma es, si está cultivada en maceta o jardinera, cortar el cepellón verticalmente en varios trozos y plantarlos de forma individual en nuevas macetas o espacios en el campo destinados a su cultivo.

De hecho, la hierbabuena es una planta rastrera que se va reproduciendo sin intervención alguna.

Cuidados de la hierbabuena

En todos los casos, es recomendable no plantarlas muy juntas porque pierden notablemente su aroma y sabor propio. También las iremos pinzando (podando), momento de cosecha, para mantener su masa foliar aireada y con brotaciones jóvenes y vigorosas.

Para su cultivo elegiremos rincones con sombra parcial y con un suelo fresco que aguante la humedad. La regaremos de forma periódica y con más frecuencia cuando el clima sea seco y caluroso.

Como hemos avanzado, la iremos podando de forma continuada a la vez que recolectamos sus tallos. Si no los necesitamos y para estimular el crecimiento de nuevos brotes, le realizaremos una poda fuerte cuando veamos que su masa foliar ha crecido en exceso, dejando su altura sobre unos 5 centímetros desde el suelo.

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